Ilusión. La ilusión de preparar un viaje largo, a un destino desconocido. Esa sensación la echábamos casi tanto de menos como el propio viajar. Y este verano la hemos recuperado con Grecia. Y eso que no era del todo nuevo para mí, puesto que en 2008 ya había visitado Atenas durante unos pocos días. Pero fue demasiado breve y, obviamente, me supo a muy poco. Esta vez, el objetivo era recorrer mucho más.

¿Por qué Grecia?

Es un país que siempre hemos querido visitar, si bien hemos ido posponiendo porque, al fin y al cabo, es un destino relativamente cercano. Ya no solo por proximidad geográfica, sino también por afinidad cultural. Será el pasado histórico común, será el caracter mediterréano compartido, será la gastronomía de sobra conocida…

Pero llegó el coronavirus para cambiarlo todo. En 2021 aún no nos atrevíamos a soñar con destinos demasiado lejanos o exóticos, así que decidimos quedarnos en Europa. Y si reducíamos la lista de sueños viajeros pendientes a terriotorio europeo, ahí Grecia ganaba muchos puestos. Aúna historia, cultura, naturaleza, playas y gastronomía como pocos.

Además, cuando decidimos el viaje del verano de 2021, allá por primavera y en plena pandemia, aún no estaba nada claro a qué países se podría viajar ni con qué condiciones (ni mucho menos qué pasaría con la vacunación). Pensamos que era altamente probablemente que Grecia admitiese visitantes españoles en los meses estivales y nos pareció una apuesta más segura que otras.

El Partenón en la Acrópolis de Atenas, Grecia
El Partenón en la Acrópolis de Atenas

Requisitos COVID

En el momento de nuestro viaje a Grecia, los requisitos para poder entrar en el país, procedente de otras naciones de la UE, era rellenar un formulario online de localización de pasajeros disponible en su web (requiere registro) y cumplir uno de estos criterios alternativos:

– Certificado de vacunación completa, habiendo transcurrido mínimo 14 días desde la segunda dosis

– PCR negativa, hasta 72 horas antes de la llegada al país

– Test de antígenos negativo, hasta 48 horas antes de la llegada al país

– Prueba de haber dado positivo por coronavirus (PCR o antígenos), entre los 30 y 180 días anteriores al viaje

En cualquier caso, consulta las condiciones que aplican en cada momento y según el país de origen, dados los continuos cambios en la situación epidemiológica global.

Ahora más que nunca es imprescindible viajar con seguro: nosotros contratamos Intermundial Totaltravel que incluía cobertura COVID-19 completa y le sumamos una ampliación de deportes (por posibles actividades de trekking o buceo). El coste de 18 días para 2 personas fue de 178 euros. También todas las reservas de alojamiento las hicimos con cancelación gratuita hasta una fecha lo más próxima posible a la estancia y la contratación de actividades u otras cuestiones no cancelables las dejamos para el último momento.

Fechas del viaje

En contra de nuestra costumbre y voluntad, viajamos en pleno verano y en temporada alta. Es lo que menos nos gustaba del plan, pero por cuestiones laborales las fechas de las vacaciones este año no podían ser otras. Así pues, estuvimos en tierras griegas del 15 de agosto al 1 de septiembre.

Días antes de nuestro viaje, además, hubo una fortísima ola de calor que provocó incluso incendios muy graves, lo cual nos hizo dudar de si ir a Grecia justo en ese momento.. pero con todo preparado no podíamos cancelarlo ya. Afortunadamente, aunque obviamente tuvimos temperaturas altas, fueron más que soportables y no tuvimos que renunciar a nada por miedo al calor.

El Tholos en el templo de Atenas en Delfos, Grecia
El Tholos en el templo de Atenas en Delfos

Itinerario

Como siempre, la parte más difícil de cualquier viaje: elegir los sitios concretos a los que ir y cuántos días dedicar a cada uno. Al final es una cuestión de preferencias personales. En ese sentido, nosotros teníamos claras 3 prioridades: Atenas, Meteora y un par de islas como mínimo. El objetivo era dividir nuestro tiempo entre la parte cultural e histórica del viaje, encabezada por Atenas y Meteora e intentando aprovechar otros lugares populares que no nos supusiesen grandes desvíos geográficos (como Delfos), y la parte de naturaleza y playas, representada por las islas.

Grecia cuenta con unas 6.000 islas aproximadamente, de las que solo 227 están habitadas, pues muchas apenas son islotes o rocas. Se organizan en varios archipiélagos. Las Cícladas son las más populares y visitadas con Santorini y Mikonos a la cabeza, en el mar Egeo, al sudeste de Atenas. Las Espóradas, al noreste, son ricas en vegetación, forman parte del Parque Marino Nacional y fueron la localización para la célebre película «Mamma mia». El archipiélago Jónico toma su nombre del mar en el que está, al oeste de la Grecia continental, y se caracteriza por su aire veneciano y sus espléndidas playas. Las Sarónicas son las más próximas a Atenas, con buenas infraestructuras turísticas y muchos visitantes griegos. Igual que las islas del norte del Egeo, menos conocidas internacionalmente. Por último, el archipiélago del Dodecaneso está al sur del Egeo, casi llegando a la costa turca, lo que se deja ver en las influencias orientales y las muchas horas de sol. A parte, fuera de ningún archipiélago, están Creta y Evia, la primera y segunda isla más grande de Grecia respectivamente. Creta sobre todo aúna en sí misma todos los puntos fuertes de cualquier viaje a Grecia: historia y arqueología, al ser la cuna de la civilicación minoica, y naturaleza y playas, pues varias de esta isla están siempre en las listas de las más bellas de toda Europa, como Elafonisi y Balos.

La selección de islas fue precisamente lo más complicado y lo que, a la postre, habríamos variado ligeramente. Santorini nos parecía irrenunciable: a veces una turistada es justa y necesaria. Además encontramos un vuelo directo de regreso a Madrid a bastante buen precio, así que se convirtió en la parada final del viaje.

Nuestra segunda elegida inicialmente era Creta, pero la descartamos porque necesitábamos mínimo 5 días para recorrerla como es debido y eso habría supuesto sacrificar otras paradas del itinerario. Además, en verano hay conexión directa de Madrid a Creta; nos pareció una escapada ideal de una semana para hacer otro año, yendo en exclusiva a esta isla (deberes pendientes para nuestros yos del futuro).

Estuvimos a punto de elegir entonces Mykonos, la segunda gran celebridad del archipiélago salónico, pero las fotos y vídeos de Milos nos enamoraron, así que fue nuestra segunda selección definitiva. Además tiene ferry tanto con Atenas como con Santorini, con lo que nos encajaba muy bien.

Por último, queríamos conocer otra isla que no fuese de las Salónicas, por variar un poco, y las Jónicas eran las que mejor cuadraban en nuestro itinerario. Corfú parecía la candidata obvia. Hasta que las imágenes de la icónica playa de Navagio con el barco naufragado y, sobre todo, de las bellísimas cuevas azules en su costa nos hicieron decantarnos por Zakynthos. Así que ya teníamos nuestras 3 islas.

Contra todo pronóstico, donde más masificación encontramos de todo el viaje fue precisamente en Zakynthos y donde peor experiencia tuvimos; en agosto no la recomendamos en absoluto. Santorini, aunque con gente, fue muy llevadero. Y otros destinos, como Atenas y, sobre todo, Meteora, los disfrutamos sin ningún agobio.

Tour en barco para ver las cuevas azules en Zakynthos, Grecia
Tour en barco para ver las cuevas azules en Zakynthos

La misma semana de nuestra partida nos vimos obligados a modificar ligeramente el itinerario que habíamos decidido inicialmente a consecuencia de la ola de calor y de los incendios que había en Grecia. Aunque la peor parte se la estaba llevando la isla de Evia, a la que no nos habíamos planteado ir, el Peloponeso y las inmediaciones de Atenas también estaban afectadas. Por ello, decidimos no ir a Micenas ni Olimpia (Peloponeso) sino coger directamente el ferry hacia la isla de Zakynthos e invertir una noche más en Meteora, retrasando así un día nuestra llegada a Atenas, prevista finalmente para el 23 de agosto (intentando con ello dar margen a que la situación por allí mejorase).

Por último, nuestro vuelo de entrada a Grecia llegó con 5 horas de retraso, hecho que también nos hizo cambiar el planing. No nos dio tiempo a conducir para llegar a Corinto la primera noche, como teníamos pensado, y con ello no pudimos ver Epidauro el segundo día como habíamos planteado. En su lugar, dormimos cerca del aeropuerto y arrancamos ya con el coche al día siguiente.

Tras todos estos bailes, así quedó el itinerario final:

Día 1. Aterrizaje

El plan era aterrizar sobre las 5 de la tarde, recoger el coche de alquiler en el aeropuerto y, sin poner un pie en Atenas, salir conduciendo directamente hacia Corinto, donde haríamos noche. En su lugar, llegamos a las 11 de la noche y, aunque sí recogimos el coche, nos quedamos a dormir ya en las inmediaciones del aeropuerto ateniense.

Día 2. Canal de Corinto y ferry a Zakynthos

Supuestamente deberíamos haber amanecido en Corinto e ir al Teatro de Epidauro. Como aún estábamos en Atenas, simplemente condujimos, paramos a ver el Canal de Corinto y nos dirigimos hacia el puerto de Kyllini, desde donde tomamos un ferry a la isla de Zakynthos, coche incluido. Nos dio tiempo a ver algo la capital isleña, donde nos alojamos.

Días 3 y 4. Isla de Zakynthos

Dedicamos dos días completos a conocer esta isla, disponiendo del coche de alquiler para recorrerla a nuestro aire. Los 3 imprescindibles nos defraudaron, por distintos motivos. La famosa playa Navagio, con el barco abandonado, estaba terriblemente masificada y visitarla fue una mala experiencia. Las cuevas azules en la costa norte sí que las disfrutamos con tranquilidad pero no las econtramos tan espectaculares como pensábamos. Y el avistamiento de tortuga boba (caretta) en el Parque Nacional marino de Zante, al sur de la isla, nos pareció muy poco controlado y peliroso para los animales. Al final disfrutamos mucho más de las playas, de los pueblecitos que atravesábamos en coche y de los miradores a puntos espectaculares de la costa. Te contamos con todo detalle en este post todo lo que vimos e hicimos en Zakynthos.

Días 5, 6 y 7. Meteora

Terminada nuestra estancia en Zakynthos, tomamos un ferry de vuelta al puerto de Kyllini y desde allí condujimos hasta Meteora, donde pasamos 3 noches. Por el camino paramos en un pueblo llamado Ioanina, que fue una agradable sorpresa y donde habríamos invertido mucho más tiempo de ser posible. Llegamos a Meteora justo al atardecer y ya esta primera impresión nos dejó anonados: ver con nuestros propios ojos los«monasterios suspendidos del cielo» (literalmente lo que significa Meteora) fue muy emocionante.

Atardecer en Meteora
Atardecer en Meteora

Las siguientes 2 jornadas nos reafirmaron en la convicción de que Meteora es uno de los sitios más bonitos y especiales que hemos visto en nuestra vida. Pudimos visitar los 6 monasterios que quedan actualmente e incluso hacer un par de rutas de senderismo.

Día 8. Delfos

Tras nuestro último amanecer en Meteora, pusimos rumbo por carretera a Delfos. Llegamos a mediodía, con tiempo de ver el famoso recinto arqueológico y su museo. Aunque gran parte del santuario original con sus templos, estatuas y riquezas ha sido destruido, nos gustó aprender sobre este sitio, imaginar cómo debió de ser y recorrerlo con calma.

Días 9, 10 y 11. Atenas

Tras conducir de Delfos a Atenas, devolvimos el coche de alquiler nada más llegar porque la idea era dedicar los siguientes días a recorrer, a pie la capital griega. Conocimos la Acrópolis y su Museo en una visita guiada fantástica con una guía griega que habla perfecto español y que recomendamos cien por cien. Ya por nuestra cuenta fuimos al Ágora griega, al Templo de Zeus, al Ágora romana, al estadio Panathenaico, a los barrios de Plaka, Anafiotika, Psiri… Atenas nos conquistó totalmente y ha pasado a estar en nuestro top de capitales europeas. ¡Esperamos regresar!

Días 12, 13 y 14. Isla de Milos

Madrugón mediante partimos del archiconocido puerto ateniense del Pireo rumbo a Milos con Seajets. Nos alojamos en Adamas, donde llega el ferry, para ahorrar tiempos de desplazamientos. Ese mismo día recogimos un coche de alquiler que tuvimos hasta el día siguiente y recorrimos la isla a nuestro aire. Visitamos las playas y pueblos bonitos recomendados que pudimos, aunque no nos dio tiempo a todos: Firopotamos, Firiplaka, Mandrakia, Pollonia… Sobre todo, nos alucinó la playa de Sarakiniko, totalmente a la altura de su gran fama. El tercer y último día estuvimos a bordo de un barco, navegando por la costa de Milos hasta Kleftiko, una bellísima zona de cuevas y formaciones rocosas solo accesible por mar. Habríamos pasado como mínimo un día más en esta isla sin dudarlo.

El precios puerto pesquero Mandrakia en la isla de Milos, Grecia
El precioso puerto pesquero Mandrakia en la isla de Milos

Días 15, 16 y 17. Isla de Santorini

De isla en isla y tiro porque me toca. De nuevo Seajets nos llevó hasta el último puerto de nuestro viaje: Santorini. Los ferries desembarcan en Fira pero nos alojamos en Oia: sí, el sitio del que has visto mil fotos con sus cúpulas azules y su atardecer en Instagram. Dedicamos el primer día precisamente a conocer Oia y, pese a esa gran fama, no defrauda. El segundo hicimos una fantástica ruta de senderimo hasta Fira con impresionantes vistas a la Caldera. En Fira recogimos el coche de alquiler del que dispusimos ya hasta nuestra marcha de la isla y que nos sirvió para llegar a otros puntos menos conocidos de Santorini como los pueblos de Megalochori y Pyrgos, algunas playas o el recinto arqueológico de Akrotiri.

El mítico atardecer en Oia, Santorini
El mítico atardecer en Oia, Santorini

Día 18. Regreso a Madrid

Vimos nuestro último amanecer en Oia (que también merece la pena, no solo su atardecer es bonito) y en vuelo directo desde Santorini llegamos a Madrid por la tarde. Fin de nuestra aventura griega.

Alojamiento

Nos hospedamos durante un total de de 17 noches en 7 hoteles diferentes, a una media de 94 euros por día. Teniendo en cuenta que era temporada alta y que en todos los casos hablamos de habitación doble privada con baño, creemos que conseguimos buenos precios. Puedes conocer en detalle en este post el nombre, precio, condiciones y opinión personal sobre cada uno de nuestros alojamientos en Grecia.

Transporte

A la vista del itinerario, es obvio que combinamos muchos medios de transporte: avión, coche y barco. Volamos directos de Madrid a Atenas con AirEuropa y el regreso, también directo, desde Santorini a Madrid con Iberia.

Hasta tres coches distintos alquilamos en total durante nuestra estancia. Todos eran coches de tamaño medio y los reservamos, como siempre, a través de Rentalcars. El primero lo tuvimos durante 8 días, desde nuestra llegada al aeropuerto hasta que regresamos a Atenas para recorrer la capital. El siguiente, en Milos durante dos días. Por último, en Santorini, dos días también. Haremos un post explicando en detalle bien los costes totales y cómo ha sido la experiencia de conducir en Grecia.

El ferry de Seajets que nos llevó del puerto Pireo en Atenas a Milos
El ferry de Seajets que nos llevó del puerto Pireo en Atenas a Milos

Y como era de esperar en un país con 6.000 islas, nos desplazamos en barco. Cuatro ferries cogimos: el de ida y vuelta a la isla Zakynthos; el que nos llevó de Atenas a Milos y el que conecta esta isla con Santorini, nuestra parada final. Las travesías a Milos y Santorini las hicimos por cortesía de la agencia de viajes Greeka con la compañía Seajets, que cuenta con la flota más amplia de barcos de alta velocidad y con más de 300 conexiones en el mar Egeo entre 38 puertos, incluyendo El Pireo de Atenas, Creta y las Cícladas.

Hemos ido contando el viaje día a día a través de nuestra cuenta de Instagram y, muy pronto, como siempre, ¡estará todo en el blog!

Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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