Una preocupación permanente cuando se organiza un viaje en que el plazo de tiempo es ajustado (algo que siempre es nuestro caso) es cómo planificar qué hacer cada día, aunando los gustos personales, los horarios, los desplazamientos requeridos y sus tiempos…. y un largo etcétera. De ahí este post: para describir qué hicimos diariamente, con los aciertos y errores consecuentes.

La premisa de base es que recorrimos Cuba por libre y en coche: si tu plan es hacerlo en transporte público o a través de taxis y excursiones, los tiempos lógicamente cambiarían.

Día 1

Llegamos a La Habana tras un estupendo vuelo con Evelop a las 19.30 horas. Pasamos los controles correspondientes de aduanas en el aeropuerto y recogimos el equipaje. Recuerda: debes llevar contigo el Visado además del pasaporte, como te contamos en el post sobre cómo organizamos el viaje. Ya en la zona de salida del aeropuerto encuentras una CADECA (casa de cambio) para conseguir moneda cubana, los famosos pesos convertibles CUC. Puedes cambiar tanto dinero en metálico como con tarjeta de crédito y siempre debes presentar el pasaporte (en nuestro post con consejos para viajar por Cuba te explicamos algunos trucos para manejarte con los cambios y monedas).

Con CUC en el bolsillo, cogimos un taxi hacia nuestro alojamiento en La Habana. Teníamos el transfer reservado gracias a Onlinetours, con lo que no tuvimos que negociar, pero si no es tu caso, yendo al centro deberían cobrarte por la carrera unos 24 CUC. Llegamos a nuestro hotel ya de noche, con lo que simplemente cenamos algo allí, nos acomodamos y a dormir.

Edificio Bacardi en La Habana, Cuba
Edificio Bacardi en La Habana, Cuba

Días 2, 3 y 4

Dedicamos tres jornadas completas a conocer La Habana. Puede parecer demasiado tiempo, pero realmente no lo es: ¡tanto hay que ver y hacer! No te falta entretenimiento aunque es cierto que, yendo solo dos semanas a Cuba, a la postre, habríamos recortado un día en la capital cubana a cambio de ganar tiempo en otros destinos del itinerario.

Como te contamos en nuestra guía de alojamientos en Cuba, nuestro hotel en La Habana estaba algo alejado del centro. Por ello el primer día tomamos un bus turístico con diversas paradas por la ciudad; los siguientes, cogimos taxis.

Ya escribimos un post muy detallado sobre La Habana, así que te recomendamos leerlo si quieres saber lo que dieron de sí para nosotros estos 3 días allí, en todos los sentidos: las zonas a recorrer, los principales sitios turísticos que visitar, consejos para moverte por la ciudad y hasta algunas recomendaciones gastronómicas.

Día 5

Recogimos el coche de alquiler que nos acompañó el resto del viaje en la agencia local Transtur, frente al Hotel Nacional y, ahí sí, empezó nuestro road trip. En este post te contamos cómo fue conducir por la isla, con muchos consejos útiles si decides recorrerla también así.

Nos dirigimos hacia el oeste y empleamos prácticamente toda la mañana en llegar hasta el puerto de Palma Rubia, donde tomamos un ferry que nos llevaría a Cayo Levisa. El hecho de que solo se pueda llegar en barco da idea de lo remoto y paradisíaco de este lugar. Paseamos, nos bañamos y vimos nuestra primera estrella de mar y nuestra primera raya. Como nos alojábamos en el propio Cayo, cenamos en el hotel y dormimos a pierna suelta en nuestra cabaña de madera (recuerda que toda la información sobre nuestros alojamientos en Cuba están en este post).

Amanecer en Cayo Levisa, Cuba
Amanecer en Cayo Levisa, Cuba

Día 6

Pasamos el día en Cayo Levisa incluyendo una excursión para hacer snorkel en el arrecife de coral que lo rodea. Comimos, paseamos, descansamos en su playa… Y tomamos el último barco de salida a las 17.00. Sin duda nos habríamos quedado una noche más al menos en Cayo Levisa (y en este post te explicamos detalladamente por qué)

De vuelta a la carretera, condujimos hasta Viñales, llegando a tiempo para disfrutar de un precioso atardecer sobre el valle desde el Hotel Los Jazmines.

Día 7

Dedicado al completo a descubrir el Valle de Viñales. Aunque en realidad son varios, cada uno con su correspondiente nombre, se les conoce por el nombre genérico de Viñales. Esta región de Cuba fue de nuestras favoritas del viaje y le dedicamos un post completo explicando todo lo que vimos e hicimos.

Atardecer en el Valle de Viñales, desde la terraza del hotel Los Jazmines
Atardecer en el Valle de Viñales, desde la terraza del hotel Los Jazmines

Sus paisajes de tierra roja y verdes árboles, sus altas palmeras, las granjas y zonas de cultivo, las cuevas subterráneas, los famosos mogotes, las montañas bajas que salpican el horizonte… Hicimos una excursión a una plantación de tabaco por la mañana y un trekking de casi 3 horas hasta un mirador con impresionantes vistas sobre los valles por la tarde. De los lugares imperdibles en Cuba, en nuestra opinión.

Día 8

Vimos amanecer por última vez sobre Viñales y emprendimos un largo trayecto en coche hasta Playa Larga. Pasamos casi todo el día en la carretera. El objetivo era conocer la Ciénaga de Zapata, importante espacio natural y reserva de la Biosfera, con el mayor humedal del país y con muchos puntos de inmersión de buceo para observar arrecifes coralinos. Pero el GPS nos jugó alguna mala pasada y llegamos ya adentrada la tarde.

Solo pudimos recorrer la zona en coche, esquivando a los cangrejos que cruzaban la carretera en una migración anual que se da siempre aquí, y darnos un baño en la Cueva de los Peces y en la costa frente a ésta. La cena y la conversación en Casa Frank, la casa particular donde nos alojamos en Playa Larga, compensaron las horas de conducción.

Día 9

Intentamos ir hacia Playa Girón a alguno de los puntos de inmersión más populares de esta zona, pero los cangrejos nos lo impidieron: los que eran pocos y tímidos la tarde anterior, eran ya numerosos y activos por la mañana. Así que continuamos hacía la cercana Cienfuegos, la «Perla del Sur» de Cuba, donde hicimos una breve parada para conocer esta bella ciudad colonial de estilo francés. Nos gustó bastante y nos dio pena tener que irnos tan rápido. Claramente necesitaríamos haberle dedicado un día más a la zona de Playa Larga.

De Cienfuegos nos fuimos a pasar la tarde al Nicho, una reserva natural, parte del Parque Nacional Topes de Collantes, con cascadas y pozas de agua, ¡nos encantó! Y eso que la carretera para llegar se las traía. Estuvimos allí prácticamente solos hasta las 18.30, hora del cierre.

Cascada en el Nicho, en la sierra Escambray de Cuba
Cascada en el Nicho, en la sierra Escambray de Cuba

Llegamos a Trinidad, la última parada prevista en esta jornada, ya de noche. La poca iluminación, junto con las calles empredradas del centro, nos complicó mucho encontrar nuestro alojamiento con el coche, pero ¡mereció la pena! Nuestra casa particular, Villa Trinidad, era preciosa. La primera visita en la ciudad fue a La Canchánchara, a probar la bebida tradicional trinitaria: miel, limón, aguardiente, agua y hielo.

Días 10 y 11

Los dedicamos a recorrer Trinidad, ciudad Patrimonio por la UNESCO, bellísima con sus casas coloniales de colores y a conocer los principales puntos turísticos en sus alrededores: el Valle de los Ingenios, el Parque Nacional Topes de Collantes y Playa Ancón. En este post te contamos lo que dio de sí nuestra estancia en Trinidad con mucho más detalle. Teniendo coche propio para desplazarnos, aprovechamos muy bien estas dos jornadas.

Coche de caballos en la Plaza principal de Trinidad, Cuba
Coche de caballos en la Plaza principal de Trinidad, Cuba

Y pese a lo mucho que hay que ver y hacer en esta zona, probablemente lo que más recordaremos sean los bares de Trinidad y sus actuaciones musicales: en la Casa de la Música, en la Casa de la Trova y hasta por la calle en conciertos improvisados. ¡Nuestras noches más divertidas en Cuba!

Día 12

Nuevamente tocó día de traslado y carretera con destino final Cayo Santa María. Decidimos no madrugar y tomarlo con calma. Además los paisajes nos hicieron muy ameno el camino. Sobre todo fue espectacular cruzar desde la isla principal de Cuba hasta el cayo en el pedraplen más largo del país: una carretera construida sobre el mar con unas vistas alucinantes. Cobran 2 CUC por su uso pero la experiencia de conducir sobre él merece la pena.

Llegamos a primera hora de la tarde al Grand Memories Cayo Santa María, un hotelazo del que ya te hablamos en nuestro post de alojamientos cubanos. Pasamos la tarde en la playa que, si bien no nos gustó tanto como la de Cayo Levisa, era mucho más extensa y nos permitió dar largos paseos.

Atardecer en Cayo Santa María, Cuba
Atardecer en Cayo Santa María, Cuba

Día 13

Tras la buena experiencia en Cayo Levisa, repetimos excursión a hacer snorkel, aunque en esta ocasión combinada con algo de aventura. Primero nos llevaron en bote hasta Cayo Francés donde pasamos 45 minutos bajo el agua observando los corales. Y después condujimos nuestro propio speed boat, pasando junto al barco San Pascual, varado en los Cayos desde 1933. ¡Fue toda una experiencia!

Llegamos justo a tiempo para comer y el resto del día lo pasamos entre la playa, la piscina y las instalaciones del hotel.

Día 14

Aunque inicialmente nuestro plan para este día era salir temprano, detenernos a conocer Santa Clara y llegar a La Habana por la noche, decidimos alargar nuestra estancia en Cayo Santa María y aprovechar el que sería nuestro último día de playa. Por tanto, después no pudimos hacer ninguna parada en el camino y condujimos directos hasta la capital cubana.

Llegamos por la noche, nos hospedamos en el mismo hotel que en nuestros días anteriores en La Habana y nos dirigimos a la zona de Vedado, con paseo, cena y concierto frustrado en el Café Jazz (aquello no era jazz).

Día 15

Tras nuestra última noche en Cuba, aprovechamos la mañana paseando en La Habana. Sobre todo disfrutamos del Malecón, salpicado de estatuas y otras obras con motivo de la Bienal de Arte Contemporáneo que se celebraba esos días. Al mediodía ya nos dirigimos hacia el aeropuerto puesto que nuestro vuelo salía por la tarde. ¡Fin de la aventura cubana!

La estrella del caos, mural hecho por Okuda con motivo de la Bienal de La Habana, en uno de los edificios del Malecón
La estrella del caos, mural hecho por Okuda con motivo de la Bienal de La Habana, en uno de los edificios del Malecón

Conclusiones

Y después de este repaso día a día del viaje, ¿habríamos cambiado algo? Sí.

Para empezar, habríamos restado una noche a nuestra estancia en La Habana: no porque la capital cubana no lo merezca, sino porque teniendo solo dos semanas, habría quedado más proporcionado respecto al reparto total de días del itinerario.

También habríamos sacrificado Cayo Santa María tras comprobar que es una experiencia similar a Cayo Levisa, pero éste nos gustó mucho más. Además, por ubicación geográfica supuso más kilómetros que podríamos habernos ahorrado.

Las jornadas extra que habríamos ganado con estos cambios las habríamos repartido entre Viñales y Playa Larga. La primera, porque fue nuestro lugar favorito de Cuba; la segunda, porque apenas pudimos recorrerla en condiciones y aprovechar las oportunidades de buceo que suponía.

Y en cualquier caso, siempre tendríamos que volver a Cuba para conocer la parte oriental de la isla, que ni pisamos. ¿Y tú? ¿Has estado en Cuba? ¿Nos cuentas tu experiencia?

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Viajera, internetera, cinéfila, inquieta, 2.0

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